“Mi trinchera es la música”


De fácil sonrisa, cariñosa, solidaria, sensible, ha llorado muchas veces extrañando su patria. Su desahogo es cantar. Cuando le dan un ukelele la vista se le ilumina y se pierde entre canciones. Todas las noches de sábado su voz ameniza en el restaurante Rayuela de San José, Costa Rica. En medio de su repertorio hay espacio para los cantos de protestas nicaragüenses. Olguita Acuña, originaria de Nicaragua, asegura que su trinchera es la música, y que los jóvenes deben de empoderarse de la nueva Nicaragua.

“Cuando (el Gobierno de Daniel Ortega) anunció las reformas tributarias, yo dije:´Suave, me están tocando la bolsa, la del prójimo y están golpeando ancianos´. De modo que decidí hacer activismo independiente. El 18 de abril estuve en Camino de Oriente, mientras las turbas nos asechaban, luego nos comenzaron a agredir y corrimos hasta un centro comercial en donde nos rodearon. Llegué muy noche a mi casa. Al día siguiente pasé por una farmacia y compré insumos médicos y galones de agua para los autoconvocasos. Cuando miré los primeros heridos me dí cuenta que la situación era muy seria. Después que nos agredieron en la UNI, mientras iba con una brigada médica. Los paramilitares nos disparaban, yo corrí por mi vida. Cuando me fui para mi casa, llegué a llorar. Esa vez ratifiqué mi compromiso con Nicaragua”, comenta Acuña, mientras se acomodaba los lentes.

Recuerda que compraba medicina y alimentos para llevar a los centros de acopio, a El Chipote, a las parroquias y a las universidades. Entonces empezó a notar que las patrullas policiales empezaron a merodear por su casa.

«Una madrugada tres sujetos tiraron en el interior de su casa trapos con gasolina, encendidos con fuego, con la intención de quemar a toda su familia mientras dormían. Gracias al ladrido constante de sus mascotas y con la intervención de sus vecinos no sucedió una tragedia», señala.

“Alguien me dijo que esta gente (militancia sandinista) hace cualquier atentado por doscientos pesos. Entonces le dije a mi madre que me iba exiliada a Costa Rica”, añade.

En tierra costarricense se defiende cantando y realizando otras labores. Habla español, ingles y portugués.

Su sueño es volver a Nicaragua en libertad y contribuir, con su activismo, a que sus compatriotas recuperen sus derechos.

“Considero que en una nueva Nicaragua deben de respetar mis derechos a manifestarme y decir lo que pienso sobre los gobernantes, además no tengo ni hulera para decir que voy a hacer un golpe de Estado, porque eso solo la hacen los militares. La clave está en una educación de calidad, porque el nicaragüense ha sido indiferente ante los atropellos de los políticos de turno, porque no tienen una formación educativa sobre lo que son las políticas publicas. Si yo llegara a Nicaragua sería una activista por los derechos de todos, sin ser excluyente con todos los movimientos”, mencionó la artista.


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