Entrevistas

Un costarricense que ama a Nicaragua como su segunda patria

“Extraño las tierras de Nicaragua. Cuando ésta sea libre, quiero salir con mis amigos por las calles de Masaya y abrazarlos”. Esta frase no es de un nicaragüense exiliado. La dice con cariño el costarricense Alexis González, quien junto a su familia, ha sido solidario con la causa de Nicaragua.

Cuenta que desde mediados de las décadas de los 80 comenzó a conocer la cultura de este país y empezó a amarlo, porque tuvo la oportunidad de relacionarse con muchos nicaragüenses que llegaron a Costa Rica durante el conflicto armado entre el gobierno sandinista y la Contra.

Tan grande es el amor que le tiene a la tierra pinolera que a donde vaya dice que Nicaragua es su segunda patria. “Hemos estado vinculados muy cercano por años”, remarca González, afirmando que situación que vive el país bajo la dictadura de Daniel Ortega le ha sacado muchas lágrimas.

Este costarricense se sumó a apoyar a los miles de nicas que el año pasado llegaron huyendo de la represión, y dice confiar en que ya pronto todo cambiará. Para él, esta generación de nicaragüenses es completamente diferente a la que llegó en los ochentas, pues la actual son en su mayoría profesionales con la capacidad para retornar y marcar otro rumbo.

Foto: Cortesía Steven González.

¿El lazo no solo ha sido laboral?
No. Porque recordemos que aquí la mayoría de los ticos está vinculado laboralmente con los nicas, pero no pasa de ser una relación meramente laboral, y pues algunos han hecho buenos amigos nicaragüenses, pero el caso mío es diferente.

¿Por qué?
Porque desde antes de conocer a mi esposa (la nicaragüense Leyla Díaz Uzaga de Niquinohomo) ya estaba muy vinculado con este país porque conocía la cultura de Nicaragua, porque cuando el ingeniero civil nicaragüense Ernesto Díaz Alcócer llegó a Costa Rica, yo era muy jovencito. Él me acogió como un hijo, andábamos por todos lados y me contaba historias de Nicaragua, me daba comida nicaragüense, escuchaba música nicaragüense, como los Mejía Godoy, entonces todo eso me fue cautivando.

¿Por qué tanto amor a Nicaragua?
Yo pienso que el nicaragüense es gente increíble, que acoge muy bien al extranjero. Te lleva a su casa sin conocerte, si andas buscando una dirección te mandan a dejar, te dan comida, te acogen. Entonces creo que me fui enamorando de todos esos detalles.

¿Su familia?
Mi esposa es nicaragüense, la conocí cuando ella vino acá en 1998. Tenemos dos hijos (Steven e Isabella). Yo fui quien insistió para sacar la doble nacionalidad a mis hijos, y pues me hicieron caso y empezaron a hacer las vueltas y un mes antes que estallara el conflicto del año pasado en Nicaragua lo logramos. Les dije que uno nunca sabe, como el ejemplo de Venezuela que hubo estallido social, en este mundo todo puede pasar, por eso es bueno la doble nacionalidad.

¿Cree que todo puede cambiar en Nicaragua?
¡Claro! Porque su actual crisis no va a ser para siempre, yo sé que ese país se va a levantar. Nicaragua se ha levantado de otros problemas, de cosas peores, ahora hay algo que no existía en los años 80, que es la nueva generación de jóvenes que se han preparado, porque el emigrante que nosotros recibíamos aquí en Costa Rica en aquella época no es el mismo de hoy, porque antes venia gente analfabeta, muy humildes, porque recordemos que en la década de los 80 Nicaragua era un país sin educación. Ahora quien se levantó en Nicaragua fue este semillero de juventud que se preparó universitariamente, profesionales como ustedes los periodistas, que no les han podido callar la boca, porque a pesar de que los han encerrado y exiliado, aún así no han podido callarlos. Yo creo en esa nueva generación y sé que se volverá a levantar. Soy un hombre que difícilmente llora, pero esa situación de Nicaragua, no me sacó una lágrima, sino muchas…

¿Por qué las lágrimas?
Pues por ver a esa gente que lo único que pedía era un país democrático, libertad, que se respete la institucionalidad del país, que se respeten los derechos humanos, lo básico, cosas que aquí en Costa Rica ni las pedimos porque las tenemos y las vemos como algo normal, y así debería de ser en todos lado (…) ver cómo un dictador como Ortega, maltrató tanto a su gente, eso me ha dolido mucho… He tenido la oportunidad de conocer gente nueva, que se ha convertido en mi segunda familia. En diciembre pasado estuve de cumpleaños y estuve con muchos nicaragüenses celebrando una fiesta con comida y música nicaragüense, en un ratito de esparcimiento, después tuvimos tiempo para reflexionar sobre todo lo que está pasando en Nicaragua.

¿Qué dicen de Nicaragua sus amigos extranjeros?
Algunos me preguntan que si son malos vecinos por los pleitos de La Haya, entonces les respondo que esos asuntos son diplomáticos, que no le pongan mente, porque esos conflictos limítrofes son cortinas de humo de los políticos para distraer la atención, pero lo que es meramente el pueblo con pueblo, tenemos muchas más cosas que nos unen, que las que nos separan, y con todo esta situación que ha sucedido hemos demostrado que somos pueblos hermanos. Creo que nadie debe ser indiferente ante una situación como la de Nicaragua.

¿Cómo se involucró en este nuevo oleaje de nicaragüense?
Mucha gente me escribía porque ya conocía más nicaragüenses, entonces cuando comenzaron a venir, tratamos de apoyar. Creo que nunca es suficiente con lo que uno hace y a veces hasta se siente impotente porque vemos tantas situaciones. Junto a otras personas nos reunimos para ver cómo ayudábamos a esta gente, por ejemplo, ubicándolos en trabajos, en casas, ayudando en alimentación, salud y psicológicas. Fue de esa forma que apoyamos.

¿Cómo ve a Nicaragua en meses?
Libre. Abrazando a mis amigos en Masaya. Sigo pensando que es un gran país, tan rico que un montón de gente se lo han vivido peleando, y es tan rico que por muy ladrones que han llegado (al poder) no lo han podido quebrar.

¿Un mensaje a los nicaragüenses?
Sí, les aconsejo que no sigan fomentando esa desunión, piensen que todos son hermanos, llevan la misma sangre, que no los divida un color político, que su sangre los una más. No se ataquen, no hablen mal de sus hermanos, y que no pierdan la esperanza.

¿Y a los costarricenses?
Les pido que seamos pacientes, no juzguemos a una comunidad completa por un error que una persona comete. Muchas veces los seres humanos somos buenos para criticar o prejuzgar a un país entero por un mal paso de una persona. A mis compatriotas les pido que seamos pacientes e inteligentes.

Foto de portada: Cortesía de Steven González.