Entrevistas

El escalofriante testimonio de un periodista que sobrevivió al ataque a Radio Darío

Mientras el reloj marcaba las nueve y cinco minutos de la noche del 20 de abril de 2018, el periodista independiente Juan Carlos Picado y su equipo laboraban aceleradamente en el interior de Radio Darío, en León, informando sobre la represión del régimen de Daniel Ortega en esa ciudad nicaragüense, cuando de pronto una patada abrió la puerta de la entrada de dicha emisora, y por el susto los 12 trabajadores detuvieron sus labores abruptamente.

En segundos tres hombres entraron y les ordenaron que se quedaran quietos, mientras otro sujeto encañonaba al guarda de seguridad. Todos se quedaron congelados. La advertencia era funesta. Los tipos cargaban bidones con gasolina y empezaron a rociar a los periodistas y a todo el local, la muerte respiraba en la espalda de Picado, pues en milésimas de segundo toda su vida pasó por su mente, su esposa embarazada, su familia, todo invadía su nervioso y helado cuerpo, mientras el hedor del combustible invadía el local.

“De pronto reacciono, y aprovecho un descuido, y salgo corriendo buscando la puerta principal. Cuando voy alcanzando la salida se aparece un tipo con un mortero encendido, solo vi la chispa que se encamina hacia el tubo y suelta el bombazo. El mortero explota en el interior y la onda expansiva me empuja por los aires. Por segundos quedo aturdido, entonces logro salir a la calle con mi mochila en llamas. Lo que me salva de no quemarse todo mi cuerpo es que yo andaba varias camisas y la mochila encima, porque así me protegía en las coberturas periodísticas”, recuerda Picado.

Esa noche el infierno se desata en la emisora opositora al gobierno sandinista. Las llamas estaban al rojo vivo, en instantes el periodista piensa lo peor para sus demás compañeros que estaban dentro del inmueble. Las poderosas llamas devoraban Radio Darío, cuando de pronto dos sujetos salen gritando y revolcándose porque estaban envueltos en llamas. Las imágenes eran aterradoras. Las víctimas eran dos de los pirómanos que llegaron a destruir la emisora, y que no calcularon bien su salida.

El tipo que disparó el mortero no se percató que sus camaradas aun seguían en el interior del local regando gasolina. El saldo de esa noche fue de dos muertos por quemaduras, mientras que los trabajadores de la radio y periodistas, junto al director Aníbal Toruño, lograron salir a tiempo por una puerta de emergencia.

¿Cómo empezaron a laborar?

Ese día (20 de abril) comenzamos a transmitir desde la una de la tarde cuando la Policía atacó a los estudiantes que protestaban, también lo de la quema del Centro Universitario de la Universidad Nacional (CUUN), nuestro medio digital estaba laborando desde el centro de la ciudad (de León), cuando el Gobierno dejó sin energía eléctrica esa zona, y nuestras computadoras estaban por apagarse.

¿Qué hicieron entonces?

Decidimos pedirle apoyo (un espacio físico) a Aníbal Toruño, director de Radio Darío, para mandar información, porque yo también colaboraba con (el medio) 100% Noticias, y ahí estuvimos trabajando hasta noche, y ahí sucedió todo.

¿Hubo más heridos esa noche?

Si, el guarda de seguridad de la radio resultó con casi el 30 por ciento de su cuerpo quemado, y yo en la espalda con quemaduras, mis cejas y pestañas quemadas, hasta mis labios.

¿Identificaron a los dos muertos?

Si, uno de ellos era de apellido Paiz y el otro no recuerdo…

¿Eran sandinistas?

Así es. Eran partidarios del FSLN.

¿Qué pensaste mientras los sujetos les rociaban gasolina?

En ese momento toda tu vida pasa por vos, en segundos, en mi caso pensaba en mi esposa que estaba embarazada. Yo pensaba que de ahí no me salvaría, aquí voy a morir. Estaba aterrado. Cuando yo logré escapar de las llamas, corrí y le gritaba a la gente que ayudaran porque adentro se estaban quemando personas, pensaba que mis amigos se estaban quemando, pero como ellos conocían bien las instalaciones y lograron escapar por el lado de la antena.

¿Cómo se apagaron las llamas?

Fue cuando la población se dio cuenta del incendio y cuando se percató que ya no había gente peligrosa en los alrededores entonces comenzó a sacar baldes con agua e inició a tratar de apagar el fuego…

¿Y los bomberos?

No pudieron llegar por el mismo temor, porque ya les habían impedido apagar el fuego del CUUN en el centro de León.

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Actualmente Picado se encuentra exiliado en Costa Rica por temor a ser apresado porque ya se había dado cuenta que figuraba en una lista de los próximos secuestrados por el régimen orteguista, porque su labor informativa no había cesado desde abril del año pasado, hasta hace unos meses que huyó a suelo tico. “Aquí me defiendo en algo que nunca había hecho, trabajando en construcción, porque mi vida se vio afectada seriamente, pero aquí sigo adelante buscando cómo sobrevivir en esta nueva labor”, añadió el periodista.