Gustavo Porras dice que para él es un orgullo pertenecer al club de los sancionados


El presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua, diputado sandinista Gustavo Porras, dice no estar preocupado por las sanciones que le impuso Estados Unidos y Canadá, a él y a otros nueve funcionarios del gobierno de Daniel Ortega.

Porras fue despojado este martes de todas sus facultades administrativas en la Asamblea Nacional, para de esta forma no afectar la labor de ese poder del Estado.

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“Para mí es un reconocimiento, para mí es una condecoración que el imperio asesino hable de lo que él le llama sanción”, aseguró al momento de tomar la palabra cuando se discutía la reforma a la Ley Orgánica del Parlamento.

Según él, las sanciones lo vuelven parte del colectivo de hombres y mujeres como Sandino, los héroes y mártires del FSLN y Daniel Ortega y Rosario Murillo.

“Para mí es un orgullo pertenecer a este Frente Sandinsita y a esta bancada sandinista. Gracias y vamos adelante y con seguridad, con firmeza, con paso de victoria”, expresó Porras.

El dirigente orteguista aseveró que en Nicaragua hay más de 3,000,000 de personas que apoyan a ese partido, lo cual contrasta con las encuestas más serias, como la de CIDH Gallup, que en junio reveló que el 59% de los nicaragüenses demandan la renuncia de la pareja presidencial, a la vez que un 77% considera que el país “va en rumbo equivocado”.

El club de sancionados, del que Gustavo Porras dice estar orgulloso ser miembro, fue sancionado por violación a los derechos humanos y actos de corrupción. Sobre ellos pesa también la posibilidad de ser juzgado en cortes penales internacionales por crímenes de lesa humanidad, tal como el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) calificó los asesinatos, torturas y violaciones a los derechos humanos cometidos el año pasado en Nicaragua a manos del gobierno sandinista.


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