Gobierno aprovecha toma de posesión del obispo René Sándigo para marcar su cercanía con él


Monseñor Sócrates René Sándigo asumió este sábado su cargo como nuevo obispo de la Diócesis de León, lo cual fue aprovechado por el gobierno Ortega-Murillo para demostrar su cercanía con el religioso.

Sándigo, quien deja la diócesis de Chontales, tras 15 años como obispo, fue recibido por la Conferencia Episcopal de Nicaragua, el Nuncio Apostólico, Waldemar Stanislaw Sommertag y cientos de fieles católicos, en un ambiente marcado por las duras críticas de las que ha sido objeto por negar la masacre de San Pedro de Lóvago y no condenar las graves violaciones a los derechos humanos por parte de las fuerzas policiales y paramilitares del FSLN.

A su arribo a León, el obispo fue escoltado por el comisionado general Diógenes Cárdenas, guardaespaldas del Cardenal Leopoldo Brenes, el jefe de la Policía de León, Fidel Domínguez, y también por el subdirector de la Policía Nacional y uno de los principales represores del actual gobierno, el comisionado general Ramón Avellán.

El gobierno también envió a decenas de periodistas oficialistas para darle la mayor cobertura posible al acto.

Sándigo sustituye a monseñor Bosco Vivas, quien fue obispo de León durante 28 años. Vivas también ha sido cuestionado por no condenar los abusos de los derechos humanos por parte del gobierno sandinista.