Sandinistas no asumieron el golpe de la renuncia de Solís y ahora lo destituyen por “traidor”


Como enviando un inútil mensaje de que al gobierno sandinista nadie renuncia, sino que es este el que se deshace de quienes ya no le son útiles, este 1 de octubre la Asamblea Nacional destituyó a Rafael Solís de su cargo como magistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ).

Para efectos prácticos, Solís no era magistrado desde el 8 de enero cuando huyó hacia Costa Rica y envió su carta de renuncia a Daniel Ortega, a Rosario Murillo y al presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras. En esa carta el exmagistrado condenó la sangrienta represión gubernamental contra los manifestantes opositores.

Desde esa fecha, los sandinistas mantuvieron en stand by la renuncia y no fue hasta este martes cuando la Asamblea, controlada por el oficialismo, aprobó con 70 votos a favor una solicitud de destitución firmada por el secretario de la Corte, Rubén Montenegro.

En la solicitud se acusa al otrora fiel operador político del presidente Ortega, de haber huido de Nicaragua “para sumarse a la política antipatriótica y pro imperialista, actitud que puso en evidencia pública en declaraciones en el exterior a diversos medios de comunicación”.

Según los sandinistas, Solís abandonó sus funciones desde el 7 de enero del 2019, fecha de reinicio de las actividades del Poder Judicial, “traicionando a la patria y a su pueblo, violando criminalmente la Constitución Política” e incumpliendo con su juramente como magistrado.