El otro exilio


El calvario de los indígenas Miskitu

El testimonio en video de Marlon Gamboa, periodista Miskitu del Caribe Norte de Nicaragua, nos da una idea de la difícil situación que viven comunidades Miskitu.

Las comunidades afectadas por la violencia, están ubicadas en la Región Autónoma Costa Caribe Norte (RACCN), de Nicaragua, compartida con otros pueblos indígenas, históricamente excluidos, por los gobiernos de turno.

La RACCN está divida en siete municipios. Puerto Cabezas o Bilwi, es la cabecera regional. Según el Centro por la Justicia y los Derechos Humanos de la Costa Atlántica de Nicaragua (CEJUDHCAN), son más de cincuenta comunidades afectadas por la invasión violenta de los colonos, pertenecientes a cuatro municipios, en la Región Norte del Caribe de Nicaragua.

La RACCN es una región rica en recursos pesqueros, forestales y mineros, pero con un Índice de Desarrollo Humano por debajo de la media nacional, población desnutrida, excluida, segregada y con una alta prevalencia de violencia sistemática, por la invasión de sus tierras y territorios, por colonos o terceros.

Los colonos, llamados así por los comunitarios o terceros por la Ley 445 Ley de Demarcación y Titulación, en la que el Estado de Nicaragua, reconoce a los indígenas como dueños de sus tierras y la propiedad colectiva. Es un grupo, conformado en su mayoría, por hombre y algunas mujeres de la etnia mestiza, originarios de diferentes municipios o departamentos del país, mayoritariamente, desmovilizados del Ejército de Nicaragua, cumplidores del Servicio Militar o ex policías dados de baja de dicha institución.

Estos son señalados por comunitarios afectados y por CEJUDHCAN, como los invasores de sus tierras, que han asesinado a familias completas, violado a mujeres, quemado animales domésticos y ganado, incendiado casas como la de la abuela del periodista Marlon Antonio Gamboa, misma que la han quemado en cinco ocasiones.

El dezplazamiento forzado, un desarraigo cruel para los indígenas

Los indígenas Miskitu, tienen un vínculo personal con la tierra, es su sello de identidad cultural, de donde obtienen sus alimentos agrícolas, pesqueros y frutos. Por tanto, la invasión de los colonos, la violencia vivida, el desplazamiento forzado, ha implicado, entre otras cosas, una crisis alimentaria, por la falta de contacto de éstos, con la tierra.

Los colonos armados han atacado, desplazado y robado a más cincuenta comunidades Miskitu. Miles fueron obligado a desplazarse forzosamente. Según CEJUDHCAN “… en dos mil quince, tuvimos más de tres mil habitantes que se desplazaron o se refugiaron en Honduras. Ahora conocemos que hay más desplazamientos…”, hacia otros centros urbanos internos como Waspam, Siuna, Puerto Cabezas y Managua; además, en otros países como Costa Rica y Panamá.

Los colonos, con la venia y acompañamiento de funcionarios gubernamentales, la policia y el ejército, operan en estas comunidades. “Hay violencia que es organizada, estructurada, que tiene como fin, despojar a las comunidades de sus tierras, pero también, de causar temor e inhibir a las personas de que se sigan resistiendo a permanecer en sus comunidades”, según lo dicho por Eduardo Guerrero, del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), Costa Rica, organismo que ha acompañado el trabajo del Centro por la Justicia y los Derechos Humanos de la Costa Atlántica de Nicaragua (CEJUDHCAN).

La violencia del gobierno, antes de abril del 2018.

La violencia en el Caribe de Nicaragua, ha sido invisibilizada en su totalidad, por el involucramiento del gobierno, con los colonos armados. También, por la violencia contra los periodistas, de forma directa e indirecta, que les ha obligado a exiliarse, desde antes de la crisis política, iniciada en abril de 2018. Tal como lo evidencia la historia de Marlon Antonio Gamboa, periodista Miskitu, exiliado en Costa Rica, desde febrero de este año.

Amenazas directas o personales, de muerte o encarcelamiento, por ejercer el derecho a informar. El uso de redes sociales, para desprestigiar a mujeres y hombres de prensa, ha sido en el Caribe, una verdad, desde antes del estallido de la violencia nacional. Mismo modelo utilizado posteriormente contra periodistas y medios, a partir del estallido de la protesta de abril 2018, en Nicaragua.

Crisis humanitaria en comunidades Miskitu, el hambre y la violencia acechan

La violencia generada por los colonos, ha causado entre otras cosas, una verdadera crisis alimentaria, no atendida por las autoridades, en sus tres niveles de gobierno estatal: municipal, regional y nacional. Esta situación, ha vulnerado el derecho a la propiedad comunal y ha creado una violación del derecho a la vida, el derecho a la alimentación y el derecho a la salud, porque, con el incremento de la violencia, las comunidades no han podido realizar sus actividades para su subsistencia básica.

Organismos de Derechos humanos, como CEJUDCAN y CEJIL, han alzado la voz a nivel internacional, buscando justicia a favor del pueblo Miskitu, en los organismos que trabajan y velan por los derechos humanos. A petición de estos organismos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), otorgó doce medidas cautelares, para la protección de la vida y la seguridad, de doce comunidades. El gobierno, no ha implementado ninguna acción.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), otorgó siete medidas provisionales, mientras que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), otorgó doce medidas cautelares a cincuenta comunidades en riesgo. El gobierno igual, no ha implementado ninguna acción.
La intimidación, hostigamiento, secuestro, asesinato, incendio, desaparecidos, amenazas, ataques y quema de comunidades enteras, cultivos y animales, continúa. No hay derecho ni a la vida ni a la salud.

2019, la violencia se agudiza en los territorios tomados por colonos

En los diez meses de este año dos mil diecinueve transcurridos, han sucedido veintinueve casos nuevos de violencia, en las doce comunidades indígenas, beneficiarias de medidas de protección otorgadas por la CIDH y la Corte IDH.

Se mantienen el hostigamiento y amenazas contra pobladores indígenas y defensores de CEJUDHCAN. Además de secuestros, extracción de bienes y recursos, torturas psicológicas con interrogadores armados, lotificación o carrileo de las tierras indígenas ancestrales, con la leyenda “propiedad privada” o “prohibido pasar”. Los comunitarios, no tienen acceso, ni a sus territorios ni a sus parcelas, para pescar, cosechar y desarrollar todas las actividades tradicionales de subsistencia. 

Se mantienen la hambruna, desolación, miedo e inseguridad. Se mantiene la crisis humanitaria, sin que el gobierno haga algo para solucionar la situación de las comunidades Miskitu de la RACCN.


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