Precisamente Juan Carlos Ortega inicia el año hablando de “mediocridad» y «desocupados»


Aunque suene irónico viniendo precisamente de él, Juan Carlos Ortega inició el 2020 al mejor estilo de su madre usando expresiones despectivas como “mediocre”, “desocupado” y “muñecona llorona”, en un intento de defenderse de las críticas que los nicaragüenses hacen a su familia.

A Ortega le molestó que el laureado caricaturista Pedro Molina denunciara en su cuenta de Twitter que mientras Xiomara Blandino y Rosario Murillo se tomaban una foto abrazadas para despedir el 2019, las turbas sandinistas apedreaban la casa de Amaya Coppens y quemaban la casa de los padres del periodista Winston Potosme.

“Loco, buscá en qué ocupar tu tiempo. Date cuenta de lo mediocre que podés ser así de desocupado… sos toda una Muñecona Llorona”, le dijo Juan Carlos Ortega, evidentemente enojado.

El caricaturista, uno de los más mordaces de Nicaragua, le respondió que le llamaba la atención como los del reino de la familia Ortega Murillo creen que la “mejor” manera de descalificar es recurrir el sexismo, el machismo y la homofobia. “Un poquito más primitivos y estarían viviendo en una cueva”, manifestó.

El mediocre Juan Carlos Ortega

Aunque Juan Carlos Ortega habla de “mediocres”, “desocupados” y “llorones”, no hay mejor forma de referirse a él mismo, ya que sino fuera porque sus padres se apropiaron de la cooperación venezolana hoy él no sería un millonario empresario de medios. En cuando a su afición por la música, su banda de rock Ciclo nunca ha despegado, mientras que su carrera como cineasta es recordada por haber participado en la producción de un solo film para Hollywood («Drunk Wedding»), en la cual el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur) gastó 400,000 dólares, aunque la película a duras penas recaudó 3,000 dólares.

Por si fuera poco, en los últimos meses del 2019 hizo un par de apariciones públicas junto a un grupo de sus empleados (se hacen llamar «Movimiento 4 de mayo»), lanzando amenazas contra los empresarios y los opositores. Sus presentaciones, tanto en vivo como grabadas, han sido objeto de burlas porque muestran que el hijo de la pareja presidencial tiene serios problemas de «tartamudeo» y nerviosismo.

Los nicaragüenses también se mofan porque en una ocasión Rosario Murillo dijo haber visto en Juan Carlos Ortega la reencarnación del general Sandino.