Voces

De aquí a las 8, la cuneta ya estará seca. (¿Vos regás tus muros?)

A ver, a ver, el mundo no gira alrededor del CORONAVIRUS, no señoras y señores. Tenemos que enfrentar la realidad tomando en cuenta las precauciones pero también ateniendo a otros problemas muy serios que los seres humanos tenemos.

Recordemos que nos está yendo muy mal por nuestra propia culpa, por nuestras decisiones absurdas, por todo lo mal que nos hemos portado y que nos seguiremos portando. A no ser que en realidad comencemos a ser mejores seres humanos, aprovechando la oportunidad que el planeta nos está dando.

Pero, ¿por qué tanto bla-bla antes de entrar en materia? Porque acabo de caminar varias cuadras alrededor de la residencial donde vive mi madre y he visto al menos 5 dueños de casa (y una pequeña niña) regando los muros, las cunetas, y las calles. Lo más raro fue que no vi ni una sola flor o planta recibiendo ese refresco.

No aprendemos, definitivamente, seguimos devorando todo, desperdiciando los recursos, asesinando al mundo. Pero cuando aparece algún virus nunca estamos preparados. Somos un desastre total.

En fin, ver a la gente desperdiciando el agua es una de las imágenes que más me chocan. Otra puede ser ver a una madre o padre caminando por la calle y sus niños pequeños a la par de ellos sin llevarlos de la mano, ante el peligro de los carros circulando. Tampoco me gusta que los servidores públicos traten mal a los ancianos. ¡Detestable!

Hace un millón de años escribí para la página de opinión del extinto El Nuevo Diario, un artículo titulado «Las aceras sedientas de Nicaragua». Se notaba mi ingenuidad al escribir, pero la idea era la misma. Esa nota ya no se encuentra en internet, pero sí en un link de Bacanalnica.com. Por si acaso les interesa leerlo, acá está: Las aceras sedientas de Nicaragua

Lo increíble es que desde los más grandes hasta los más chicos lo hacen. Y no me digan que algunos lo hacen por aburrimiento por la cuarentena, porque no les creo. Siempre han sido adictos a desperdiciar el agua, pero cuando el servicio es interrumpido, de inmediato critican a los que lo administran. Y estos a su vez, no fiscalizan el recurso.

Definitivamente Nicaragua tiene mucho por aprender. Por ejemplo, en Chile se aprobó (este mismo año) la Ordenanza de Gestión Hídrica Local, la cual regulará en la comuna de Providencia, el uso del agua para el riego de áreas verdes y árboles, además de prohibir el lavado de aceras y entradas de vehículos, entre otras superficies. Multas contra el desperdicio de agua en Chile

Dice la nota de Meganoticias que «las excepciones serán, aquellas zonas que por razones de salubridad, deban lavarse por parte de la Municipalidad o se solicite autorización debido a las mismas razones, por parte de particulares». Es decir, todo en orden.

¿Y los vecinos? Pues Providencia multará con hasta $250.000 a los vecinos que rieguen las veredas. O sea, no andarán con cuentos ni contemplando a nadie. ¿Por qué este tipo de medidas no se ven acá? Imposible de comprender. Y es que no se trata de que venga el gobierno o alguna autoridad a hacernos entender que somos irresponsables con este recurso; eso es algo que todos deberíamos saber. No podemos seguir pensando que el agua es para siempre.

Mientras una parte de la población deshecha el agua sin clemencia, otros sectores, especialmente los más pobres, carecen de ella. Asimismo, la población en Nicaragua no tiene la sensibilidad y la sapiencia ambiental suficiente para reconocer el valor del agua. Cada nicaragüense consume entre 100 y 120 galones diarios de agua potable, superando el promedio normal de 50.6 galones diariamente. 

En el año 2070, una persona sólo podrá consumir medio vaso de agua, una cantidad muy diferente a la de ocho vasos que hoy por hoy se recomiendan. ¿Qué mundo estamos heredando a nuestros hijos? Incluso, los establecimientos de lavado de carros son muchísimos y cualquier rastro de suciedad es removido con agua.

Este es un problema de todos, al igual que la destrucción que avanza lenta pero segura del Lago de Nicaragua, la mayor fuente de agua de Centroamérica y propiedad de Nicaragua. También el “agonizante” lago de Apanás y el “fallecido” lago Xolotlán Todo esto es culpa nuestra.

Nadie más adecuado para destruir al mundo que el propio ser humano. Te invito a que regañes a un vecino, aunque te metás a clavos. Es que si está regando puntos absurdos a las 7 de la noche, de aquí a las 8, la cuneta ya estará seca.

Recordemos que necesitamos mucho el agua para lavarnos las manos.

Muuuchas gracias.

Erick Ruiz José es periodista. Podés encontrar más de sus artículos en su blog personal OPINIÓN LIBRE 505.

Tags