Voces

Las matemáticas orwellianas del doctor Carlos Sáenz

Cuando diariamente pasadas las 10:00 de la mañana el secretario general del Ministerio de Salud (Minsa), doctor Carlos Sáenz, comparece ante los medios de comunicación del gobierno, los nicaragüenses deben estar concentrados para desentrañar el comunicado oficial sobre el coronavirus.

La fugaz comparecencia del doctor Sáenz dura de uno a dos minutos y medio. En la telaraña de comunicado al que da lectura, no se sabe cuándo hay un nuevo caso positiv. Los periodistas no asalariados del gobierno tienen que tener siempre en mente los comunicados de los días anteriores para detectar alguna variación al respecto.

El revoltijo de información es una estrategia macabramente calculada por la vicepresidenta Rosario Murillo para dar la impresión de que el coronavirus no es ningún problema y que la población puede seguir con su vida normal y que los simpatizantes del gobierno deben ir sin preocupación alguna a las innumerables actividades partidarias.

El doctor Sáenz miente, y miente con vulgar desfachatez. “Hoy tenemos, en total, 4 personas con COVID-19”, dijo la mañana del 10 de abril, pero seguidamente mencionó que el gobierno tenía como casos activos a un ciudadano de 76 años, otro de 33, otro de 64, otro de 70, y una mujer de 39 años. Es decir, en las matemáticas orwellianas del secretario general del Minsa 1+1+1+1+1= 4 y no 5. El ciudadano de 64 años era para mayor remate un nuevo caso positivo.

Pero fuera del universo paralelo del funcionario sandinista, la realidad es que son ocho los casos positivos de coronavirus, si nos atenemos a los datos ofrecidos anteriormente por él mismo. Lo que sucede es que el gobierno ya descartó a una persona fallecida y a dos que fueron dadas de alta. Cuando uno escucha al doctor Sáenz pareciera como si nunca existieron las dos personas dadas de alta hasta la fecha y mucho menos el fallecido.

En el cínico juego de palabras, Sáenz no se atreve a decir la palabra “casos sospechosos de coronavirus” y prefiere eufemísticamente decir personas “en seguimiento responsable y cuidadoso”.

En las calles y en las redes sociales, los nicas, acostumbrados a destrozar la imagen de cualquiera y más cuando se trata de un sandinista mentiroso, han sido inclementes con el funcionario a tal punto que lo han tildado de “doctor muerte”, «payaso», «mentiroso», y comparado con Fanor Rivera, un nicaragüense que hace un par de semanas se hizo viral en las redes sociales después que vía Facebook hizo creer a una mujer chilena que era un renombrado médico encargado de atender al presidente Daniel Ortega.

La realidad es que el «doctor» Fanor Rivera, con todo y su falta de ética, hasta resulta simpático para muchas personas. El doctor Carlos Sáenz, quien sí hizo el juramento hipocrático, resulta complemente despreciable.

*El autor es periodista.