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Murillo condena a Nicaragua a una mayor tragedia: Reitera que no habrá cuarentena

Los nicaragüenses lucen desesperados por la pandemia de coronavirus y apegados al dicho de “sálvese el quien pueda”, porque las esperanzas de que el gobierno Ortega ejecute acciones para evitar más muertes y contagios se esfuman cada día más al escuchar a la vicepresidenta Rosario Murillo en un discurso fuera de la realidad.

Este jueves 21 de mayo la vicepresidenta descartó una vez más que en Nicaragua se vaya a decretar una cuarentena, medida que se ha puesto en práctica en todo el mundo, tanto en país pobres como en países ricos.

““Nunca hemos detenido el trabajo, ni aún cuando aquí se dio la pandemia de odio, ahí seguimos. Aún cuando nos trancaron, ahí seguimos”,”, aseguró Murillo recordando las protestas del 2018, cuando los opositores levantaron barricadas en todo el país para defenderse de la represión gubernamental.

El oficialismo argumenta que Nicaragua es un país pobre que no puede detenerse, sin embargo, los opositores señalan que hay una tergiversación del término como cuando a mediados de abril Ortega dijo que los hospitales no podían dejar de atender a los enfermos.

En su intervención, Rosario Murillo también tachó a los opositores de “extraterrestres” y los acusó de “falta de conexión”.

Y si todavía hay dudas acerca de la política gubernamental de sacrificar a las personas, Murillo también las despeja.

“No tenemos la cabeza en otro países, no somos parte de otra cultura. Esto que está viviendo el mundo es muy fuerte y lo que pedimos clamando al Señor es que tanto sufrimiento nos haga mejores”, insistió.

Aunque el gobierno se niega a aplicar medidas de contención frente a la pandemia, en una semana Nicaragua pasó, según los dudosos registros oficiales, de 25 casos positivos de coronavirus a 279, y de 8 muertos a 17. Especialistas independientes creen que el impacto de la pandemia es mucho mayor.

Foto: Presidencia de Nicaragua.