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Rosario Murillo dice que van de “victoria en victoria”, pero evita hablar de las últimas sanciones de EEUU

Como si tratara de elevar los ánimos a unos alicaídos militantes del FSLN, la vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, habló este 22 de mayo de las supuestas victorias de su gobierno, pero se cuidó de hacer referencia a las sanciones dictadas por Estados Unidos horas más temprano contra el Jefe del Ejército, Julio César Avilés, y el Ministro de Hacienda, Iván Acosta.

“Podemos repetirlas hasta el infinito ¡victorias! ¡victorias!, así suena y resuena en nuestros oídos. Somos valientes, somos creyentes, somos potentes”, manifestó una Murillo que no obstante cada vez que Estados Unidos sanciona a un funcionario sandinista guarda silencio.

Arremete contra opositores

En su intervención de 30 minutos por los medios de propaganda oficial, la vicepresidenta apenas ocupó los últimos segundos para lanzar sus conocidas ofensas hacia los opositores, a los que en reiteradas ocasiones ha señalado de promover las sanciones y de ser los responsables de todos los males que aquejan a Nicaragua.

“Allá los amargados, allá los extraterrestres, allá los que tiemblan, allán los que se venden y se rinden. Aquí los hijos de Darío, de Sandino que ni nos vendemos, ni nos rendimos”, dijo.

Rosario Murillo y dos de sus hijos, Laureano y Rafael Ortega Murillo, figuran entre los sancionados por EEUU. El gobierno norteamericano también aplicó sanciones a varias de las empresas usadas por la familia presidencial para lavado de dinero.

Además de Estados Unidos, también han aplicado sanciones Canadá, la Unión Europea y Reino Unido. Todos estos países demandan a Daniel Ortega la libertad de los presos políticos, el respeto de los derechos humanos y la realización de elecciones libres y transparentes.

Acusados de crímenes de lesa humanidad

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) acusa al gobierno sandinista de crímenes de lesa humanidad en el marco de las protestas opositoras iniciadas en abril del 2018. Ortega afirma que dichas protestas fueron un intento de golpe de Estado.

En Nicaragua esas protestas dejaron más de 320 muertos, más de 2,000 heridos y más de 100,000 exiliados.

Aunque la mayoría de los nicaragüenses repudian al actual régimen, las fuerzas políticas que adversan al oficialismo siguen sin lograr una unidad que facilite articular esfuerzos para lograr el tan ansiado retorno a la democracia.

Foto: Presidencia de Nicaragua.