Edén Pastora, el comandante que quería pasar a la historia como héroe pero murió como villano


Edén Anatacio Pastora Gómez, fallecido el martes 16 de junio del 2020 a los 83 años de edad, fue un personaje muy polémico, lenguaraz, egocéntrico e indisciplinado. Valiente y aguerrido, para unos, un criminal que murió sin ser juzgado, para otros.

Nació el 15 de noviembre de 1936 en Ciudad Darío, un municipio del norteño departamento de Matagalpa. Cuando tenía 8 años su padre Pánfilo Pastora fue asesinado por órdenes del general somocista Camilo González, quien quería apropiarse de sus tierras. Edén creció con ese odio profundo hacia la dictadura.

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Abandonó sus estudios de medicina en México

Estudió en el elitista Colegio Centroamérica, de la ciudad de Granada. Luego de bachillerarse, su mamá, Elsy Gómez, lo mandó a estudiar medicina a la Universidad Autónoma de Guadalajara, México. Nunca terminó la carrera. Ya en 1959 estaba en las montañas de Nicaragua iniciando sus andanzas guerrilleras contra la Guardia Nacional (GN).

Él contó que estuvo en las negociaciones en las que se conformó el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), por lo que se definió como fundador de esa organización de izquierda.

Su principal proeza como guerrillero fue dirigir la toma del Palacio Nacional el 22 de agosto de 1978, acción que lo catapultó al escenario mundial. Desde entonces fue conocido como «Comandante Cero».

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Al año siguiente en la guerra de liberación, comandó también el Frente Sur “Benjamín Zeledón”, el cual se enfrentó en cruentos combates contra las tropas élite de la Guardia Nacional.

Contrarrevolucionario

Edén Pastora entrevistado por periodistas previo la explosión del atentado de La Penca.

A la caída del dictador Anastasio Somoza en julio de 1979 entró triunfante a Managua. Fue nombrado primer jefe de las Milicias Populares Sandinistas y viceministro del Interior. Poco después, en 1981, dejó sus cargos y al año siguiente con apoyo de la CIA armó una guerrilla, la Alianza Revolucionaria Democrática (ARDE), en la frontera entre Nicaragua y Costa Rica. Se había convertido en acérrimo enemigo del FSLN.

El 30 de mayo 1984 el Frente Sandinista efectuó un atentado contra Pastora en La Penca, Río San Juan, El atentado dejó siete muertos, entre ellos, tres periodistas, una de nacionalidad estadounidense y dos costarricenses.

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En 1986 abandonó la lucha armada después de que Estados Unidos le retiró la asistencia económica y militar, por lo que varios de sus comandantes se unieron a la Contra que operaba en el norte de Nicaragua.

La reconciliación, el regalo y la lealtad

Daniel Ortega y Edén Pastora.

El distanciamiento entre el legendario guerrillero y el FSLN se mantuvo durante años. Pastora incluso corrió como candidato presidencial en las elecciones de noviembre del 2006. Estas las ganó Daniel Ortega, quien asumió el poder el 10 de enero del año siguiente. A inicios del 2008 Ortega nombró a Pastora delegado del gobierno en la región de Río San Juan.

En el 2010 Ortega le ordenó dragar el Río San Juan, obra que Pastora nunca finalizó, pese a la millonaria inversión. Mientras realizaba esos trabajos, invadió y causó daño ambiental en territorio costarricense, por lo que en el 2018 la Corte Internacional de Justicia ordenó a Nicaragua indemnizar a Costa Rica con 378,890 dólares.

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En el 2012 el gobierno de Ortega le donó una valiosísima propiedad de 20 manzanas en la paradisíaca playa de Punta Teonoste, Rivas. (En el 2020 él declaró a un medio de comunicación mexicano que estaba construyendo una marina turística).

Al iniciar las protestas antigubernamentales en abril del 2018, Pastora ratificó su apoyo a Daniel Ortega y junto a otros viejos comandante del FSLN se movilizó por varios departamentos de Nicaragua exhortando a excombatientes sandinistas y retirados del Ejército a defender al dictador.

En julio de ese año amenazó a los sacerdotes de Nicaragua al afirmar a que las sotanas también le entraban las balas. Los sacerdotes se habían repudiado los cientos de asesinatos perpetrados por la Policía Sandinista y los paramilitares.

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De héroe a villano

Desde ese año y más que nunca, el Comandante Cero defendió a capa y espada el actuar del gobierno y en varias ocasiones arremetió amenazando a los grupos opositores.
Pastora siempre quiso ser reconocido como un héroe. En los años ochenta, él mismo se definía como “el héroe traicionado de la revolución en Nicaragua”. Gran parte de su vida la pasó luchando contra dictaduras, la Somocista, primero, y la sandinista, después.

En el ocaso de su vida, Edén Pastora idolatró a Daniel Ortega. No murió como se supone que mueren los guerrilleros: luchando por la justicia, murió en una cama de hospital, asistido con oxígeno, defendiendo a un tirano. La historia de Nicaragua no lo recordará como un héroe, lo recordará como un villano.


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