Muere finalmente el comandante sandinista Edén Pastora


Por días se especuló acerca del fallecimiento del comandante sandinista Edén Pastora, con la consiguiente reacción de su familia desmintiendo las noticias. Sin embargo, ha sido hasta este martes 16 de junio que el reconocido guerrillero nicaragüense finalmente “ha pasado a otro plano de vida”, como llaman a la muerte en las altas esferas del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSN).

Su deceso ha sido confirmado por el periodista oficialista Moisés Absalón Pastora. De acuerdo a este, la causa de muerte fue un infarto al corazón.

“Hoy 16 de junio de 2020 su infartado corazón se detuvo para dejarnos a aquellos, que supimos combatir a su lado», manifestó en su cuenta de Facebook el periodista, quien también es su familiar.

Pastora, conocido como Comandante Cero, falleció a los 83 años de edad en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Militar “Alejandro Dávila Bolaños”. Se maneja que fue a causa del coronavirus, aunque su familia siempre negó que estuviera internado por esa razón.

Valiente y polémico

Pastora fue un personaje muy polémico. Valiente y aguerrido fue como ningún otro comandante sandinista. Su principal proeza fue la Palacio Nacional 1978, acción guerrillera por la que es conocido en todo el mundo

Al triunfo de la revolución sandinista, fue nombrado jefe de las milicias y viceministro del Interior. En 1982 abandonó sus cargos y con apoyo de la CIA armó una guerrilla en la zona sur de Nicaragua, desde allí combatió a sus antiguos compañeros de lucha. Se retiró de la guerrilla en 1986.

El distanciamiento entre Pastora y el FSLN se mantuvo por casi dos décadas, pero luego que Ortega retornó al poder en el 2007, se convirtió en funcionario sandinista.

Entre finales de abril e inicios de mayo del 2018 exhortó a desmovilizados del Ejército Sandinista y viejos guerrilleros a defender a Daniel Ortega, quien se encontraba contra la pared tras masivas protestas en su contra.

En mayo del 2019 informó que padecía de Parkinson, aunque siguió ofreciendo entrevistas a medios de comunicación oficialistas como independientes.

Era uno de los pocos funcionarios de Daniel Ortega que se atrevía a hablar lo que quería, a tal punto que en noviembre del año pasado habló abiertamente de la necesidad del relevo generacional en el FSLN ante la posibilidad de una muerte repentina del líder sandinista.


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