Masacre del 2018 fue con «bien» y «cariño», según Rosario Murillo


Más de 320 muertos, miles de arrestados y torturados y unos 100 mil exiliados parecen no ser gran cosa para la vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, quien aseguró este lunes que en el 2018 el gobierno puso fin a las protestas antigubernamentales con «cariño».

«Seguimos fortaleciendo la paz, la estabilidad, el trabajo, la seguridad, el estudio, la salud, el bienestar, que nos quisieron interrumpir en el 2018, funesto, nefasto, de odio, de maldición. Pero la grandeza de espíritu, la nobleza del pueblo nicaragüense supo transitar esos tiempos innobles, impresentables, e ir arrinconando a los innobles y a los impresentables, porque no representan el corazón nicaragüense, las familias, y la gran familia nicaragüense», expresó a través de los medios de comunicación oficialistas.

Para Murillo las protestas de los opositores fueron «odio», «maldición» y «terrorismo».

«Lo acabamos entre todos. ¿Y cómo lo hicimos? Con bien, con cariño, y siempre mostrando la fortaleza que tenemos, y la capacidad que tenemos de ir adelante. Aún en esos tiempos horrorosos supimos ir adelante», se ufanó.

Criminales de lesa humanidad

La realidad es que las protestas del 2018 fueron sofocadas por el gobierno mediante la peor masacre de Nicaragua en tiempos de paz. El FSLN armó paramilitares que en conjunto con la Policía Nacional realizaron operaciones limpieza para desmontar a sangre y fuero los tranques que había colocado la población en los diferentes departamentos de Nicaragua.

Por esa masacre, Daniel Ortega, Rosario Murillo y los jefes de la Policía Nacional están señalados de crímenes de lesa humanidad.

Foto de portada: Presidencia de Nicaragua.


ENTRADAS RELACIONADAS