Ortega cumple 75 años de edad, deteriorado físicamente y acorralado por las sanciones


Este 11 de noviembre el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, cumple 75 años de edad y más allá que estar atornillado al poder realmente no tiene gran cosa que celebrar.

Ortega aparece muy poco en actos públicos y cuando lo hace se le nota visiblemente envejecido, con movimientos cada vez más lentos y en no una ocasión se le han hecho más evidentes sus problemas de memoria.

Si bien en sus discursos se muestra desafiante ante Estados Unidos y la Unión Europea, en realidad está acorralado por las sanciones, y en no una ocasión ha pedido que estas sean suspendidas. Su argumento es que afectan al pueblo de Nicaragua, sin embargo, estas han sido impuestas de manera individual a funcionarios sandinistas, a su esposa Rosario Murillo, a tres de sus hijos y a varias empresas del emporio familiar.

De asalta bancos a presidente

Ortega nació un 11 de noviembre de 1945 en La Libertad, Chontales. Creció en Managua y siendo muy joven su unió a la guerrilla Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), donde nunca se destacó en la lucha armada.

En 1967 fue arrestado por asaltar bancos. En 1974 salió de la cárcel luego que un comando del FSLN se tomó la casa de Chema Castillo y exigió al dictador Anastasio Somoza Debayle liberar a los presos políticos. Luego de eso partió al exilio hasta que en 1979 la guerrilla sandinista derrocó a Somoza.

Fue uno de los nueve comandantes que en los ochenta gobernó Nicaragua con mano de hierro. Fue presidente del país de 1985 hasta 1990, año en que la oposición despojó del poder a los sandinistas mediante elecciones.

Criminal de lesa humanidad

Durante los siguientes 16 años fue oposición «gobernando desde abajo», según sus mismas palabras.

En enero del 2007 regresó al poder y desde entonces se ha reelecto una y otra vez, en medio de acusaciones de fraude.

En abril del 2018 explotaron protestas antigubernamentales por unas reformas al seguro social. La respuesta del gobierno de Ortega fue la peor masacre del país en tiempos de paz.

En diciembre de ese año el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) determinó que Ortega, su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo, los jefes de la Policía Nacional y otros líderes sandinistas habían cometido crímenes de lesa humanidad durante la sofocación de las protestas.

Ortega se niega a realizar elecciones libres, transparentes y justas, tal como lo demanda la comunidad internacional. Contrario ha eso ha fortalecido su sistema represivo y limitado los derechos de los activistas opositores y la población en general.

Foto de portada: Presidencia de Nicaragua / Noviembre del 2019.


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