Dictador de Turkmenistán inaugura gigantesca escultura en oro de su perro favorito


El despótico presidente de Turkmenistán, Gurbangulí Berdimujamédov, dio rienda suelta una vez más a sus excentricidades al inaugurar el 10 de noviembre un gigantesco monumento en honor al alabai, o perro pastor de Asia Central, su perro favorito.

El monumento se ubica en un amplio espacio rodeado por un nuevo complejo de edificios en Asjabad, la capital de Turkmenistán. Tiene 15 metros de altura: 9 del pedestal y 6 de la estatua del perro propiamente dicha. La estatua está chapada esplendorosamente en oro.

Con el monumento se pretende “mostrar respeto, reverencia por la inigualable valentía y gran bondad de corazón de estos maravillosos animales, enfatizando su papel en el destino histórico de la nación y el lugar que ocupan en la vida de las personas”, aseguró el dictador.

Sucedió a un presidente vitalicio

Gurbangulí Berdimujamédov llegó al poder el 21 de diciembre de 2006, tras la muerte de Saparmyrat Nyýazow, otro déspota que había gobernado el país desde 1991 cuando esta se independizó de la Unión Soviética. Nyýazow había sido declarado presidente vitalicio.

Berdimujamédov convocó a elecciones presidenciales para el 11 de febrero del 2007 sin permitir la participación de la oposición. Las elecciones las ganó él con el 89,23 %.  En el 2012 se reeligió otorgándose el 97 % de los votos y en el 2017 se otorgó el mismo porcentaje.

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