Gobierno usa tragedia para tratar de lavarle la cara a la Policía y al Ejército


La tragedia y devastación causada por el huracán IOTA, apenas dos semanas después del huracán ETA, está siendo usada por el gobierno de Daniel Ortega para tratar de elevar el perfil a la Policía Nacional y al Ejército de Nicaragua, dos instituciones con el prestigio por el suelo tras la represión desatada en el 2018.

Los miembros de ambas instituciones fueron desplegados en las zonas de mayor impacto del huracán, jugando su rol constitucional de acompañar y auxiliar a la población nicaragüense, sin embargo, esto no ha estado exento de proselitismo político a favor del presidente Ortega, como tampoco de una evidente estrategia de retratarlos realizando labores supuestamente «heroicas» y «solidarias».

Por ejemplo, al Ejército se le ha visto junto a las autoridades locales entregar láminas de zinc a familias damnificadas como si fueron miembros de la Juventud Sandinista, posando para la foto mientras el resto agradece «a Dios, al Comandante y a la Compañera Rosario» por la ayuda.

A la Policía también se le ha retratado cruzando niños desde su casa a un lugar seguro, lo cual es meritorio, salvo que los medios del comunicación del gobierno hacen uso profuso de esas imágenes destacando la solidaridad «sandinista».

Represión sigue

Y si por un lado realizan actos plausibles, por otro hacen todo lo contrario, como lo sucedido el miércoles 18 de noviembre en Peñas Blancas, Matagalpa, cuando retomaron su rol represivo al impedir que periodistas independientes pudieran ejercer su labor de informar la tragedia del deslave en donde murieron varias personas.

Foto: Medios de comunicación oficialistas.


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