Daniel Ortega ¿Un poeta frustrado? La historia poco conocida del hombre fuerte de Nicaragua


La noche del 11 de enero del 2021 a Daniel Ortega se le dio por declamar poemas de Rubén Darío en una cadena nacional de televisión desde la Plaza de la Revolución, en Managua. Su falta de locuacidad y su memoria poco hábil le jugaron en contra y se convirtió en el hazmerreír de toda Nicaragua. El clímax de esa especie de ópera bufa fue cuando viendo a su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, recitó los famosos versos: “La princesa está triste… ¿qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa…”

Memes, chistes, notas periodísticas cargas de hiriente humor, caricaturas, Ortega y Murillo coparon las redes sociales durante toda una semana.

Cuando el tema empezaba a enfriarse, el viernes 15 enero la vicepresidenta explotó en su alocución del mediodía a través de los medios de comunicación gubernamentales. Acusó a los opositores de irrespetar a Rubén Darío, uno de los máximos exponentes de la literatura castellana. Murillo encendía de nuevo el avispero y las burlas hacia ella y Ortega se reavivaron en cuestión de minutos.

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Una poetisa de segunda y un poeta frustrado

Murillo es reconocida como una poetisa de segunda y en sus escritos políticos suele mezclar propaganda con sus retorcidos versos, donde es fácil observar referencias o bien descarados plagios de las melodiosas composiciones darianas.

Por esta razón es que no sorprende para nada escuchar a Rosario Murillo recitar versos.

El caso de Ortega es diferente, ya que sus hábitos y gustos son muy poco conocidos. ¿Pero creerías que lo visto el 11 de enero puede ser algo más común de lo que se piensa y que no fue una simple puesta en escena que le salió mal?

Si bien esto último no debe ser descartado, hay algo que sí es real: Ortega es en cierta medida un apasionado a los libros, pues ha declarado que lee mucho, y en su juventud hasta escribió poemas.

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De Ortega hay constancia de cuatro poemas, publicados en 1986 por el poeta Francisco de Asís Fernández en la Antología de Poesía Política Nicaragüense. Son versos muy poco conocidos y evidencian a un Ortega afectado psicológicamente por el encierro de la cárcel en la que estuvo durante siete años luego de ser apresado en noviembre de 1967 por asaltar un banco.

De los cuatro poemas, solo uno llamado “En la prisión», se ha logrado salvar de la voracidad con que el oficialismo parece querer borrar ese pasaje de la historia del líder sandinista, en el que muestra sus tormentos personales, frustraciones sexuales y lo que en esta le tocó sufrir.

Patéalo, así, así
en los güevos, en la cara
en las costillas.
Pasá el chuzo, la verga de toro,
hablá, hable hijueputa,
a ver, el agua con sal,
habláaaaaa, que no queremos joder,
Honorabilísimo y Reverendísimo
Arzobispo,
Excelentísimo e Ilustrísimo
embajador,
La paz, el respeto a la persona,
La abundancia, la democracia.
Apriétenle las esposas
metánlo en la chiquita,
te vas a comer tu propia
mierda cabrón,
-La cucaracha, la cucaracha
ya no puede caminar
porque le falta, porque le falta
una pata para andar.
La mierda y los orines,
chocho cuánta gente.
¡Cabo de celda!
que nadie hable con ese hombre,
que chuponee, que duerma en el suelo,
y si hace un mate, garroteélo
Las Galeras, Aushwitz, Buchenwald,
Nicaragua.
A continuación, hoy 4 de julio
El aguerrido (se despachó un montón de negros)
agregado militar (Blag flag los mata al vuelo…
y los remata en el suelo)
condecorará  los  heróicos y caballeros
soldados.
Soropeta, Juan pluma, el dormido,
Casa chica… te fuiste y me dejaste
en la prisión,
tan solo me juzgaste
como un ladrón
Toro Nuevo, el Burrito, el Zopilote,
el As Negro,
…¡ la Chupeta !
Llega la Chupeta,
la Caleta, a peso el polvo
este chavo es pura uva.
Si me das comida me culiás,
por tres cigarros la mamo.
La luna, los lirios, dios,
el poeta apocalíptico.
Por aquí pasó una pava,
tan chiquita y voladora,
en el pico lleva flores,
y en las alas sus amores.
Ayer me jalé un radio.
Sí, tengo diez años
de estar en el oficio,
soy de afuera, apurénse
tengo que ganar,
oiga a los chavalos
cómo lloran
no han comido,
mañana vienen
a cobrar la pieza,
acabe rápido,
vigile a esos hombres,
cuidado sacan un papelito,
ya saben,
ojo y oído,
-Ayer hubo vergueo,
en la montaña.
-Hablá más bajo,
la cosa está pegando.
Vinieron unas jañas
pijuditas a visita,
no conocimos a Managua
en minifalda.

En la prisión Daniel Ortega empezó a admirar a Rosario Murillo al leer en los periódicos los poemas que esta publicaba.

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El día que a Murillo le recordaron sus versos

De Murillo uno de los poemas más conocidos se llama Canción de Navidad. El 16 de mayo del 2018 durante el diálogo nacional el joven opositor Víctor Cuadras se lo leyó en reclamo por los asesinatos de decenas de jóvenes a manos de policías y simpatizantes del Frente Sandinista. El poema lo escribió Murillo luego del terremoto de Managua del 23 de diciembre de 1972, en el cual pereció su hijo Anuar Joaquín, de año y medio de nacido, al caerle las paredes de su casa en el barrio San Antonio. El niño lo había procreado con el periodista Anuar Hassan.

Yo camino hoy
con el dolor del parto en cada paso
con el vientre rompiéndose
y los pedazos de madre
volando sobre espacios vacíos
yo camino gimiendo
apretando en mis manos los barrotes
apretando los dientes
mordiéndome la lengua
Voy vestida de barro
voy cubierta de piedras y de tiempo
tengo cara de escombros y cabellos de fuego
llevo el dolor del parto en cada paso
siento al hijo que brota de la sangre
siento la piel colgando
tengo las venas en un solo nudo
hay un hijo derramado en la noche.

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La afrenta de Ortega y Murillo a Cardenal

Al morir el 1 de marzo del 2020 el poeta Ernesto Cardenal, uno de los más famosos escritores de que ha dado Nicaragua, Ortega y Murillo decretaron tres días de duelo nacional y expresaron su pesar por la pérdida, aunque Cardenal era un abierto crítico de ambos.

Pese a las condolencias públicas, el 3 de marzo enviaron a las turbas del Frente Sandinista a tomarse la Catedral de Managua donde se le realizaba una misa de cuerpo de presente. Era la última afrenta que le realizaban al laureado bardo nicaragüense, un «poeta» que no logró cuajar y una poetisa que pasarán a la historia de Nicaragua no precisamente por sus versos.

Foto: Presidencia de Nicaragua.


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