Rosario Murillo se cansó de destilar odio, por un día

Luego de semanas de virulentos discursos contra los opositores, la vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, hizo finalmente un alto este martes 10 de noviembre.

Sorprendentemente, Murillo no lanzó una sola expresión de odio a lo largo de los 28 minutos que habló a través de los medios de comunicación gubernamentales, y se limitó a brindar el clásico informe institucional y a exaltar el modelo de gobierno que impulsan ella y su esposo Daniel Ortega.

Esta pausa se la tomó la vicepresidenta después de que el día lunes aseguró que el gobierno puso fin a las protestas opositoras del 2018 con «bien» y «cariño». En realidad lo que hizo el gobierno ese año fue desatar una brutal represión que dejó más de 320 muertos.

Foto de portada: Presidencia de Nicaragua.

Masacre del 2018 fue con «bien» y «cariño», según Rosario Murillo

Más de 320 muertos, miles de arrestados y torturados y unos 100 mil exiliados parecen no ser gran cosa para la vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, quien aseguró este lunes que en el 2018 el gobierno puso fin a las protestas antigubernamentales con «cariño».

«Seguimos fortaleciendo la paz, la estabilidad, el trabajo, la seguridad, el estudio, la salud, el bienestar, que nos quisieron interrumpir en el 2018, funesto, nefasto, de odio, de maldición. Pero la grandeza de espíritu, la nobleza del pueblo nicaragüense supo transitar esos tiempos innobles, impresentables, e ir arrinconando a los innobles y a los impresentables, porque no representan el corazón nicaragüense, las familias, y la gran familia nicaragüense», expresó a través de los medios de comunicación oficialistas.

Para Murillo las protestas de los opositores fueron «odio», «maldición» y «terrorismo».

«Lo acabamos entre todos. ¿Y cómo lo hicimos? Con bien, con cariño, y siempre mostrando la fortaleza que tenemos, y la capacidad que tenemos de ir adelante. Aún en esos tiempos horrorosos supimos ir adelante», se ufanó.

Criminales de lesa humanidad

La realidad es que las protestas del 2018 fueron sofocadas por el gobierno mediante la peor masacre de Nicaragua en tiempos de paz. El FSLN armó paramilitares que en conjunto con la Policía Nacional realizaron operaciones limpieza para desmontar a sangre y fuero los tranques que había colocado la población en los diferentes departamentos de Nicaragua.

Por esa masacre, Daniel Ortega, Rosario Murillo y los jefes de la Policía Nacional están señalados de crímenes de lesa humanidad.

Foto de portada: Presidencia de Nicaragua.

Policía Sandinista guarda silencio acerca de campesinos masacrados el martes en Matagalpa

Dos días después de que tres campesinos fueron masacrados en la comunidad Las Vallas Abajo, entre los municipios de Rancho Grande y Waslala, la Policía Sandinista continúa sin manifestarse al respecto.

Los hechos se registraron el martes 23 de junio por la madrugada a unos 12 kilómetros del casco urbano de Rancho Grande cuando aproximadamente seis hombres armados llegaron al lugar y dispararon contra el productor Odorico Ortega, de 30 años, y a sus dos trabajadores, identificados, según medios oficialistas, como Lucio Sánchez, de 45 años, y Ramón Pérez, de 32 años.

El triple crimen se registró, supuestamente, cuando las víctimas se disponían a destazar un cerdo y celebrar el día del padre.

El municipio de Rancho Grande se ubica en el departamento de Matagalpa y Waslala en la Región Autónoma del Caribe Norte, aunque es administrado por Matagalpa.

Cada vez hay más violencia en Nicaragua

El gobierno de Daniel Ortega por años vendió al mundo una Nicaragua donde reinaba la seguridad ciudadana. A partir de la crisis sociopolítica iniciada en el 2018 la idea que se tenía del país cambió y en este 2020 ocupa los últimos puestos del Índice de Paz Global.

“El aumento de las muertes por conflictos internos, la probabilidad de delitos violentos y el deterioro en la escala de terror político han contribuido significativamente a esta disminución de la paz. Se estima que 70.000 personas huyeron de Nicaragua en 2019 como consecuencia de la persecución del gobierno», manifiesta el informe elaborado por el Institute for Economics & Peace.

En el ranking Nicaragua ocupa el lugar 135 al desmejorar 215 puntos en la clasificación respecto al informe del 2019.  De esta forma Nicaragua está entre los 10 países con mayor retroceso en 10 países en el Índice de Paz Global.

En América Latina los países con mejores resultados son Costa Rica, que ocupar el lugar número 32; Uruguay, en el puesto 35 y Chile, en el puesto 45.

Policía acusa a un grupo de miskitos de la masacre en comunidad mayagna de Rosita

La Policía Nacional admitió este sábado la masacre de mayagnas ocurrida el jueves 26 de marzo en el municipio de Rosita, Caribe Norte de Nicaragua.

Según la Policía, los hechos ocurrieron a eso de las 2:00 de la tarde en el caserío Wusakin, comunidad Ibus abajo, a 45 kilómetros del caso urbano de Rosita.

La institución indica que ese día un grupo de miskitos integrado por Rosendo Marciano Washington,  Segoviano Washington, Dor Washington y otros, “irrumpieron de forma violenta en terrenos de comunitarios mayagnas con intenciones de desalojar a sus moradores” a punta de armas de fuego.

En el ataque murieron los indígenas mayagnas Dunez Morales Rodolfo, 28 años; Mildo Dolores Morales, 35 años; y Rubén Jacobo Benlis, 36 años. También resultó muerto por impacto de bala uno de los atacantes identificado como Federico Pérez Gradiz, 28 años de edad.

La Policía registra como lesionados a los comunitarios mayangnas Yerson Jhony Montiel y Alaison Saballos.

Un capturado

Al conocer el incidente, equipos policiales se dirigieron a la zona logrando capturar a Dor Washington. A este le ocuparon dos escopetas calibre 12. 

“La Policía Nacional continúa la ubicación y captura de los demás delincuentes y remitirlos a las autoridades competentes”, afirma la institución en un comunicado.

De acuerdo a la institución, Rosendo Marciano Washington,  quien es el supuesto cabecilla del grupo, tiene antecedentes delictivos de lesiones y corte ilegal de madera.

Hay que apuntar que la noticia sobre la masacre fue reportada primero desde el viernes por comunitarios y no por la Policía, la cual siempre mantiene en absoluto secreto este tipo de hechos.

Foto de portada: Cortesía.

Colonos asesinan a tres indígenas y dejan varios heridos en el Caribe Norte de Nicaragua

El Caribe Norte de Nicaragua se ha vuelto a teñir de sangre luego que el pasado jueves 26 de marzo colonos mestizos atacaron la comunidad Wasakin, región Tuahka, en el municipio de Rosita, asesinando a cuatro indígenas mayagnas e hiriendo a otros cuatro.

El ataque armado ocurrió a eso de las 9:00 de la mañana cuando líderes indígenas inspeccionaban predios agrícolas.

Hasta el momento ha sido confirmado por la Fundación Prilanka, y el presidente de la Fundación del Río, Amaru Ruiz.

Los asesinados son Dunis Morales Rodolfo, de 27 años de edad; Neldo Dolores Gómez, de 35 años; y Rubén Jacobo. Se reportan como herido Etlerson Jhonny Montiel y tres personas más, de los cuales aún no se tienen datos personales.

A dos meses de la masacre de Alal

Esta masacre ocurre dos meses después de que el 29 de enero un grupo de colonos atacaron la comunidad mayagna de Alal, en el territorio Sauni As, Bosawás, asesinando a indígenas, hiriendo a dos e incendiando 16 casas.

En esa ocasión la Policía primero negó el ataque, luego lo minimizó y finalmente lo admitió. La institución dice haber identificado a un ciudadano de nombre Isabel Meneses Padilla, alias “Chabelo”, como el líder del grupo atacante, sin embargo, solo ha capturado a un hombre de nombre Lesther Isaías Orozco Acosta, de 36 años, alias “El Choco”.

Ortega intenta silenciar a indígenas mayagnas enviándoles comida y útiles deportivos

Aunque la exigencia de los indígenas mayagnas es que el Estado de Nicaragua haga valer las leyes y cesen las invasiones y ataques armados a sus territorios, el gobierno sandinista pretende callar esas demandas llevando comida y otros útiles a la comunidad Alal, atacada por colonos armados el 29 de enero.

Daniel Ortega y Rosario Murillo enviaron al alcalde sandinista de Bonanza,  Alexander Alvarado Lam, cargado con víveres, materiales deportivos, gasolina, utensilios del hogar, frazadas, colchas y útiles escolares. La entrega fue, como era de esperar, un culto a la personalidad de los dos líderes sandinistas.

En el ataque los colonos mataron a los comunitarios Cristino López Ortiz, Jarle Samuel Gutiérrez y Amaru Rener Hernández, e incendiaron 16 viviendas.

A una semana de la masacre la Policía Sandinista sigue sin detener a nadie, pese a que dice haber identificado al Isabel Meneses Padilla, alias «Chabelo», como presunto líder del grupo responsable de los hechos.

Tras haber negado la masacre, ahora el gobierno llega a la comunidad de Alal a ofrecer casas

Luego de negar la masacre perpetrada por colonos en la comunidad mayagna de Alal, en el Caribe Norte de Nicaragua, un comitiva oficialista, integrada por el Ejército, la Policía y las autoridades sandinistas del municipio de Bonanza llegó a la localidad para sostener una reunión con los pobladores.

La comitiva estuvo encabezada por el Secretario Político del FSLN de Bonanza, Noel Rodríguez Medina, y el eterno alcalde de esa localidad, Alexander Alvarado Lam.

Comitiva sandinista. El alcalde de Bonanza Alexander Alvarado al centro con una gorra en la mano.

Durante el encuentro le extendieron a los indígenas un mensaje de solidaridad que supuestamente les envían el presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo, a la vez que les prometieron reconstruir sus viviendas.

Gobierno no desarma a los colonos

El 29 de enero unos 80 colonos armados ingresaron a la comunidad, asesinando a 4 pobladores, y quemando 16 casas.

El gobierno el jueves 30 de enero reportaba dos muertos en la comunidad pero se negaba siquiera a mencionar que había sido un ataque. El viernes aseguró que había habido un enfrentamiento, pero que negaba la existencia de muertos. Ante la indignación nacional y la filtración de las pruebas, el sábado pasado finalmente aceptó que había 4 fallecidos.

Los colones invasores de tierras indígenas andan fuertemente armados a vista y paciencia del Ejército y la Policía Sandinista.

Fotos: Cortesía.

Policía y Ejército callan sobre la masacre en Indio Maíz

Aunque ya han pasado siete días desde la masacre de una familia en la reserva de biósfera Indio Maíz, ni la Policía Nacional ni el Ejército de Nicaragua han dado un informe sobre el hecho, lo que representa un ejemplo más de la continuidad de la política de secretismo y ocultamiento con que estas dos instituciones del Estado manejan estas cosas.

La masacre, confirmada por líderes comunitarios, ocurrió el pasado 3 de octubre en la comunidad La Pimienta de Río Indio, municipio de San Juan de Nicaragua. Las víctimas fueron Pablo Alonso Calderón, de 1 año de edad; Isaías Calderón Pérez, de 16; Yadira Pérez Martínez, de 22; Lucrecia Pérez Dormu, de 40, y Pablo Calderón Espinoza, de 80 años.

Amaru Ruiz, presidente de la Fundación del Río, expresó que todo parece indicar que el hecho tuvo origen en “conflictos vinculados al tráfico de tierras y por nuevos invasores colonos que están entrando a la Reserva Indio Maíz”.

“La conflictividad e inseguridad en el sureste de Nicaragua ha aumentado por el tráfico de tierra, la minería, la invasión de colonos, la falta de institucionalizad en el país y el desinterés del régimen de Ortega Murillo de atender la situación ambiental y social”, manifestó en su cuenta social, al momento de dar por confirmada la masacre.

En redes sociales circula como supuesto victimario Camilo Dormo, un retirado de la Resistencia, sin embargo, hasta el momento no hay nada confirmado sobre los responsables del crimen.

Ortega y Murillo despiden restos de excomandante señalado de ser uno de los incitadores de la masacre

La tarde de este lunes el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y su mujer, la vicepresidenta Rosario Murillo, rindieron homenaje póstumo a Raúl Venerio, un excomandante sandinista señalado de haber incitado la campaña de represión contra los manifestantes que se habían volcado a las calles en abril del año pasado.

Venerio falleció el domingo y este lunes sus restos fueron traslados hacia el Palacio Nacional de la Cultura, hasta donde llegaron Ortega y Murillo para homenajearlo.

Él que supo mantenerse siempre firme en todos los momentos y que fue base de las bases que se construyeron con la sangre de los héroes y mártires para que Nicaragua pudiese alcanzar la libertad y que pudiese aspirar nuestro pueblo a la justicia, a la paz, a la reconciliación” , manifestó Ortega.

Entre finales de abril e inicios de mayo del año 2018 los medios de comunicación del Frente Sandinista mostraban a Raúl Venerio, a Edén Pastora y a otros viejos comandantes sosteniendo reuniones con militantes sandinistas, excombatientes, desmovilizados del ejército y ex miembros de la Dirección General de la Seguridad del Estado. En esas reuniones Venerio y compañía exhortaban a los simpatizantes de Daniel Ortega a defenderlo frente a lo que consideraban un ataque del MRS y de la derecha oligarca financiada por Estados Unidos.

Fueron precisamente estas personas quienes, según los organismos de derechos humanos, luego engrosaron los grupos paramilitares, responsables de innumerables masacres, catalogados como crímenes de lesa humanidad por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).